Este blog pretende ser un lugar de encuentro y consulta complementario de la "Escuela de Familias" puesta en marcha por la Liga Palentina de la Educación, con la colaboración de la Federación de Asociaciones de Madres y Padres de Palencia (FAPA-Palencia).
En el mismo se podrán seguir las actividades que la Escuela vaya programando en los distintos centros públicos de la capital y provincia, así como debatir y consultar sobre los temas que en las distintas sesiones de trabajo se traten.
Igualmente se podrán realizar consultas sobre la problemática que presentan nuestros hijos en las distintas edades por las que pasan durante su periodo formativo.
Si eres poco experto en esto de los blogs, lee en la columna de la derecha el apartado "Si entras por primera vez ...."; te puede ser útil.


lunes, 7 de febrero de 2011

Ser padres hoy

Si preguntáramos a los jóvenes de hoy qué es lo más importante en su vida, un porcentaje muy elevado de ellos situarían, en primer lugar o en los principales lugares, a la familia. Es en la familia donde se viven los acontecimientos más importantes y transcendentes para adquirir habilidades que nos permitan convivir en sociedad.
Ser padres hoy es una tarea que exige compromiso y tiempo, exactamente igual que hace unas décadas, incluso siglos. La humanidad, en general, está cambiando de forma rápida, vertiginosa. Las modificaciones no son asimiladas porque se sustituyen como objetos de consumo. Los padres no nos escapamos a esta voracidad y, estamos inmersos en una encrucijada confusa a la que conviene ponerle unas normas básicas de funcionamiento y orden.

Un matrimonio acude a la consulta de Hemera a preguntar por el significado de ser padres. Hemera, consciente de la importancia de la pregunta y mirando profundamente a la pareja les dice:

- Es importante para ser padres, sentirse padres. Ser padres no es ser mamá por un lado y papá por otro. Es necesario formar esa unidad en todos los ámbitos de la vida: en los proyectos, en las ilusiones, en los momentos delicados, y sobre todo en lo concerniente a la educación de los hijos. Ser padres no es la suma de mamá y papá, es el producto de los dos.

- Creo que estamos entendiéndote, ¿pero, es esto posible?

- No solamente es posible, sino que es imprescindible a la hora de entender y ejecutar nuestras responsabilidades de padres. Los hijos no pueden tener dos discursos diferentes en todos los campos de actuación; no debemos ofrecerles la ambigüedad y la subjetividad en nuestra relación con ellos. De ahí que la primera gran responsabilidad sea la de sentirse padres.

- Pero, ¿para esto hay que estar formados y preparados?

- Efectivamente, hay que estar preparados. Y si no es así, debemos formarnos y crecer en este sentido. No es necesario ir a la universidad para ello. No se pretende hacer cursos, ni siquiera elaborar un guión de actuaciones para cada caso y situación. Es cuestión de voluntad, de entusiasmo, de ilusión, de compromiso, y todo ello compartido con nuestros hijos. Se trata de trabajar en la profesión de ser padres.

- ¿En la profesión dices?

- Sí, sí, así lo entiendo yo. Para todas las profesiones es necesario formación y reciclaje, por tanto, para la profesión más importante de nuestra vida no debiera ser de otro modo. Además, ser padres exige algo más que formación y reciclaje. Son imprescindibles la vocación y el compromiso, pero por encima de todo, la dedicación.

- ¿Acaso no nos consagramos lo suficiente?

- Hoy el tiempo de ocupación a los hijos es insuficiente y en la mayoría de los casos de poca calidad. Les entregamos el período sobrante del trabajo, del empleo, del ocio, etc. y debiera ser al contrario: ¡el mejor del tiempo para nuestros hijos! Cuando las obligaciones nos lo impidan debemos recompensarlo cuanto antes. ¡Más tiempo y el de mejor calidad para los nuestros!. Quizás os dé la impresión que es imposible lo que se pide, utópico, inalcanzable. Nada más lejos de esto. Lo que se nos demanda es de tal sentido común que, parece lo hemos elevado a la categoría de lo súper humano. Sucede que esa tarea de dedicación exige tiempo y entrega. ¡Tiempo y entrega es la mejor inversión para los hijos!. Hemos de ayudarles a crecer, a ser autónomos, responsables, críticos, solidarios, etc. ¿Acaso esto se puede conseguir sin dedicación y entrega? Sinceramente en este aspecto debemos mejorar si deseamos ejercer de auténticos padres.
Cada vez surgen más dudas sobre la forma en la que accedemos a todos sus caprichos, a sus antojos. Procuramos que no les falte de nada. No les dejamos crear y sentir las necesidades. No les enseñamos el valor de las cosas. No les educamos en la responsabilidad, tendemos a justificar demasiado y con mucha benevolencia sus actuaciones y nos hemos instalado en la cultura de la vida ya les pondrá en su sitio, ya tendrán tiempo de aprender. Esto está haciendo de nuestros hijos seres antojadizos y con niveles de frustración cero. Ante la más mínima negativa de algo se enfadan, se enojan y, nos lanzan a la cara su repertorio de respuestas desafiantes y negativas. Los padres, ante esto, no podemos permanecer impasibles y máxime cuando las investigaciones demuestran que la tiranía de las primeras edades se convierte en irracionalidad y agresividad en la edad adolescente.

- ¿Cuál es para ti el secreto de una buena educación?

- Sinceramente creo que nos estamos educando durante toda la vida, es un proceso que no termina nunca. No dudo que es en las primeras edades donde se asientan los principios básicos de la formación. Los padres tenemos mucha responsabilidad en este trayecto. Confieso que hay una palabra que reúne los dos criterios fundamentales de la educación: AUTO-CAR. Esa es la clave. Conjugar la autoridad con el cariño.

Los padres, pensativos y cogidos de la mano, abandonaron a Hemera con un despido inusual: ¡Autoridad y cariño! Realmente deberemos ejercer de padres. Creemos que será nuestra responsabilidad. Tenemos que poner todo de nuestra parte para cuando llegue el momento. AUTOCAR, AUTOCAR, autoridad y cariño  repitieron a fin de acordarse.

Hemera pensativa, como luz de la atmósfera terrestre que es, adivinó que esta pareja pronto concebiría un hijo al que pondrían de nombre Apolo. Vendría lleno de hermosura, de energía y de fuerza, pero esto forma parte de otra historia...

Del libro: "Guía práctica para padres", de Ramiro Curieses Ruiz.

lunes, 24 de enero de 2011

¿Qué mundo vamos a dejar a nuestros hijos?

Hace unos días cayó en mis manos una artículo de Leopoldo Abadía, el autor del exitoso libro "La crisis Ninja", que por su interés quiero daros a conocer.

"Me escribe un amigo diciendo que está muy preocupado por el futuro de sus nietos. Que no sabe qué hacer, si dejarles herencia para que estudien o gastarse el dinero con su mujer y que "Dios les coja confesados".
Lo de que Dios les coja confesados es un buen deseo, pero me parece que no tiene que ver con su preocupación.
En muchas de mis conferencias, se levantaba una señora (esto es pregunta de señoras) y decía esa frase que me a mí me hace tanta gracia: "¿qué mundo les vamos a dejar a nuestros hijos?"
Ahora, como me ven mayor y ven que mis hijos ya están crecidos y que se manejan bien por el mundo, me suelen decir "¿qué mundo les vamos a dejar a nuestros nietos?"
Yo suelo tener una contestación, de la que cada vez estoy más convencido:
"¡¿y a mí, qué me importa?!"
Quizá suena un poco mal, pero es que, realmente, me importa muy poco.
Yo era hijo único. Ahora, cuando me reuno con los otros 64 miembros de mi familia directa, pienso lo que dirían mis padres, si me vieran, porque de 1 a 65 hay mucha gente. Por lo menos, 64.
Mis padres fueron un modelo para mí. Se preocuparon mucho por mis cosas, me animaron a estudiar fuera de casa (cosa fundamental, de la que hablaré otro día, que te ayuda a quitarte la boina y a descubrir que hay otros mundos fuera de tu pueblo, de tu calle y de tu piso), se volcaron para que fuera feliz. Y me exigieron mucho.
Pero ¿qué mundo me dejaron? Pues mirad, me dejaron:
1. La guerra civil española
2. La segunda guerra mundial
3. Las dos bombas atómicas
4. Corea
5. Vietnam
6. Los Balcanes
7. Afganistán
8. Irak
9. Internet
10. La globalización

Y no sigo, porque ésta es la lista que me ha salido de un tirón, sin pensar. Si pienso un poco, escribo un libro.
¿Vosotros creéis que mis padres pensaban en el mundo que me iban a dejar? ¡Si no se lo podían imaginar!
Lo que sí hicieron fue algo que nunca les agradeceré bastante: intentar darme una muy buena formación. Si no la adquirí, fue culpa mía.
Eso es lo que yo quiero dejar a mis hijos, porque si me pongo a pensar en lo que va a pasar en el futuro, me entrará la depre y además, no servirá para nada, porque no les ayudaré en lo más mínimo.
A mí me gustaría que mis hijos y los hijos de ese señor que me ha escrito y los tuyos y los de los demás, fuesen gente responsable, sana, de mirada limpia, honrados, no murmuradores, sinceros, leales. Lo que por ahí se llama "buena gente".
Porque si son buena gente harán un mundo bueno.
Por tanto, menos preocuparse por los hijos y más darles una buena formación: que sepan distinguir el bien del mal, que no digan que todo vale, que piensen en los demás, que sean generosos. . . .
En estos puntos suspensivos podéis poner todas las cosas buenas que se os ocurran.

Al acabar una conferencia la semana pasada, se me acercó una señora joven con dos hijos pequeños. Como también aquel día me habían preguntado lo del mundo que les vamos a dejar a nuestros hijos, ella me dijo que le preocupaba mucho qué hijos íbamos a dejar a este mundo. A la señora joven le sobraba sabiduría, y me hizo pensar.
Y volví a darme cuenta de la importancia de los padres. Porque es fácil eso de pensar en el mundo, en el futuro, en lo mal que está todo, pero mientras los padres no se den cuenta de que los hijos son cosa suya y de que si salen bien, la responsabilidad es un 97% suya y si salen mal, también, no arreglaremos las cosas.
Y el Gobierno y las Autonomías se agotarán haciendo Planes de Educación, quitando la asignatura de Filosofía y volviéndola a poner, añadiendo la asignatura de Historia de mi pueblo (por aquello de pensar en grande) o quitándola, diciendo que hay que saber inglés y todas estas cosas.
Pero lo fundamental es lo otro: los padres.
Ya sé que todos tienen mucho trabajo, que las cosas ya no son como antes, que el padre y la madre llegan cansados a casa, que mientras llegan, los hijos ven la tele basura, que lo de la libertad es lo que se lleva, que la autoridad de los padres es cosa del siglo pasado.
Lo sé todo. TODO. Pero no vaya a ser que como lo sabemos todo, no hagamos NADA.
P. D.
1. No he hablado de los nietos, porque para eso tienen a sus padres.
2. Yo, con mis nietos, a merendar y a decir tonterías y a reírnos, y a contarles las notas que sacaba su padre cuando era pequeño.
3. Y así, además de divertirme, quizá también ayudo a formarles."

miércoles, 5 de enero de 2011

Hijos en propiedad

Elvira Lindo
Elvira Lindo publica un interesante artículo con este título, en EL PAÍS.

"¿Qué tal el colegio?", le preguntas al hijo de algún conocido. Y entonces, antes de que ese niño logre vencer su barrera de timidez y contestarte, hay una madre o un padre que responde: "Pues estamos muy contentos porque íbamos un poco flojillos en matemáticas, pero, como nos hemos esforzado, al final, lo hemos sacado. Así que estamos la mar de contentos". Soy muy sensible a la ñoñería, cuando escucho ese plural maldito somatizo la gran incomodidad que siento y noto que parpadeo demasiado por no saber bien adónde mirar para escapar de la vergüencilla ajena. Es curioso, ese plural se empleaba cuando los niños eran muy chicos y no sabían expresarse, y bien estaba que así fuera: era una manera de que los niños aprendieran cómo responder a las preguntas de los desconocidos. Lo tremendo es que ahora ese plural que convierte a un hijo en un mero apéndice de sus padres se prolonga en algunos casos incluso cuando la criatura ha comenzado la universidad. Los hijos se acomodan a no responder y dejan que sean esos padres inefables los que respondan por ellos.

Continuar leyendo todo el artículo aquí

sábado, 18 de diciembre de 2010

¿Y tú de qué escuela eres?

Ramiro Curieses y Pedro Uruñeela
en las Jornadas de Granada
El fin de semana pasado asistí en Granada a las III Jornadas sobre Educación, ciudadanía y democracia organizadas por la Fundación Cives. Estas se desarrollaron en un marco incomparable, la Residencia Universitaria Carmen de la Victoria, en el famoso barrio del Albaicín; desde allí las vistas sobre la Alhambra eran sencillamente extraordinarias. Después de más de veinte horas de formación en educación para la ciudadanía con personas totalmente entregadas a la docencia y con un alto compromiso social por la cultura, he venido de este evento con la cabeza llena de ideas y el ánimo lleno de sueños.

Durante el viaje de regreso, –Granada-Palencia da para mucha conversación–, tuve la suerte de compartir experiencias con algunos compañeros que habíamos asistido a estas jornadas y me acordé del cuento que escribió Eduardo Galeano “El mar de fueguitos” ya que la conversación giró sobre las diferentes formas de entender y comprometerse en la tarea educativa. La historia que escribió Eduardo dice:

“Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia, subió al alto cielo.
A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado desde allá arriba, la vida humana. Y dijo que somos un mar de fueguitos.
- El mundo es eso –reveló–. Un montón de gente, un mar de fueguitos.
Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás.
No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear. Y, quien se acerca, se enciende”.

Es de sobra sabido que entre los maestros hay una gran variedad de fueguitos. Hay profesores serenos, cumplen fielmente con la ley, son trabajadores y estrictos, se ganan el jornal, están dispuestos al cambio aunque la seguridad que tienen en su profesionalidad les hace ser resistentes; hay otros más locos, llenan la cabeza de los adolescentes de aprendizajes poco funcionales, son inconstantes, capaces de lo mejor y de lo peor, se puede contar con ellos en muy pocas ocasiones; hay profesores funcionarios, los centros educativos no les echan de menos cuando se van, los alumnos apenas se acuerdan de ellos, el reloj es su mejor aliado, están muy poco comprometidos con las personas y el sueldo es un dios al que adoran; pero hay otros que trabajan con tanto entusiasmo que quien se acerca a ellos se ilusiona, decidieron expulsar a la pereza de sus vidas, están comprometidos, saben que trabajan con personas y su mayor esperanza es contribuir a hacer un mundo más justo.
A este último colectivo pertenecen el grupo de compañeros con los que hice el viaje de regreso. El entusiasmo, el optimismo, la ilusión, el compromiso, la dedicación, pero especialmente su creencia en que la educación y la cultura tienen un valor decisivo para la promoción social de las personas les hace diferentes. Sus señas de identidad son la confianza en el que aprende, la erudición, da gusto hablar con ellos, tienen y sienten pasión por su labor, con frecuencia revisan su quehacer y someten su trabajo a la crítica. Es más sorprendente aún saber que algunos de ellos están a punto de alcanzar la jubilación y sin embargo mantienen una responsabilidad y compromiso con la comunidad educativa admirable.

Yo quiero pertenecer a este grupo de personas, yo quiero ser de esa escuela, ese es el fueguito que deseo.

Después de cruzar Despeñaperros y entrar en la gran meseta, uno de los compañeros relató la siguiente escena escolar diciendo que él la había mantenido en su memoria de forma activa. Yo la escuché con mucha atención:

“Un niño está en la escuela. Se muestra atento. El maestro en tono firme se ha dirigido a los alumnos diciendo: -dibujen esta mariposa- mariposa que él había pintado en la pizarra. Mientras esto ocurre dentro del aula, fuera una linda candelilla de colores preciosos revolotea detrás de los cristales. Carlitos, así llamaremos al protagonista, dirige su atención hacia la mariposa. Se ha concentrado tanto en el vuelo del animalillo que su imaginación le ha permitido construir una historia preciosa. El profesor, al darse cuenta del estado en el que se encuentra el niño, le dice: – Carlitos, como siempre estás en la luna. Dibuja la mariposa y aplícate. Carlitos, en silencio, piensa que el maestro es un insensible a la naturaleza viva. ¿Cómo es posible que no se de cuenta de la mariposa que aún revolotea en el alfeizar de la ventana? El maestro revisa los trabajos y descubre que la mariposa de Carlitos no es la que él ha dibujado en el encerado. Como siempre ocurre en estos casos el castigo ha sido duro. Carlos se pasa el recreo copiando mil veces: “Debo hacer caso al maestro”… D. Luis piensa que le ha dado una lección que nunca olvidará. Los padres de Carlitos dicen que D. Luis es un magnífico maestro. Carlitos no entiende nada, se había limitado a dibujar la mariposa real…."

Cuando terminó el relato se hizo un silencio cómplice. Nadie hablaba, pero todos pensábamos. En esos instantes rompí el sigilo diciendo:
-No quiero ser un D. Luis, no quiero ser insensible, pero fundamentalmente no quiero dar lecciones para que nunca se olviden, deseo dar lecciones para que sean siempre revisadas. Las mariposas reales siempre deben ser más importantes que las dibujadas. Por cierto, mientras este pensamiento se grababa en mi mente, una preciosa mariposa revoloteaba alegre en el infinito.
Quiero agradecer al periódico CARRIÓN la oportunidad que me ha dado de colaborar en esta sección de la mirada crítica durante estos meses. ¡Gracias!

Publicado en el periódico CARRIÓN, por Ramiro Curieses, presidente de la Liga Palentina de la Educación y la Cultura Popular y director del Instituto Canal de Castilla de Villamuriel de Cerrato

viernes, 3 de diciembre de 2010

Red de escuelas interculturales 2

Durante la mañana del jueves, tal ycomo estaba previsto, celebramos en el instituto el encuentro sobre la Red de Escuelas Interculturales, que está siendo desarrollado por la Liga Española de la Educación en colaboración con el Ministerio de Educación y la Unión Europea.
estaba previsto continuar el viernes, pero ha sido aplazado por la nevada que ha impedido llegar al centro a la gran mayoría de alumnos de los pueblos.
En esta jornada Fati y Javier, han ido explicando a  alumnos y profesores algunos aspectos del programa y de los materiales didácticos que se han ido elaborando a los largo del mismo.
Además se les puso como ejemplo de las necesidades y virtudes de un buen conocimiento de la cultura "del otro" a través de videos y ejemplos, así como de diversos talleres de reconociemnto intercultural.
Fatí nos habló de la cultura del Senegal y de los estereotipos que sobre ella, y sobre África en general, existen entre nosotros.
Como se ve en el video de la entrada anterior, algunos alumnos, e incluso profesores, se atervieron con el "dyembe", instrumento tradicionl de muchos países africanos.

Dentro del programa, se han facilitado al centro, duversos materiales para trabajar la interculturalidad a lo largo del curso.

Red de escuelas interculturales


Algunos alumnos se atrevieron con el "dyembe" y nos marcaron un ritmo

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Red de Escuelas Interculturales

Dentro del programa "Buenas prácticas de educación intercultural" que la Liga Española de la Educación, en colaboración con el Ministerio de Educación, viene desarrollando, los próximos días 2 y 3 de diciembre tendrá lugar en el IES Sem Tob de Carrión de los Condes, una exposición de materiales y talleres elaborados dentro del proyecto "Red de escuelas interculturales".
Así mismo, se dará a conocer al profesorado del centro la Plataforma virtual con los contenidos y prácticas docentes que se han ido elaborando durante el desarrollo del proyecto.
A lo largo de las mañanas del jueves y viernes, los alumnos de distintos cursos de la ESO y Bachillerato asistirán a los talleres dirigidos por expertos en interculturalidad.
Dentro de las actividades, también se darán a conocer aspectos destacados de otras culturas: música, tradiciones, lengua,....
El objetivo, además de acercar la educación intercultural a alumnos y profesores, es conocer el proyecto y estudiar la posibilidad de que el instuto carrionés se incorpore al mismo el próximo curso.