“Imaginar es resolver un problema en un mundo donde la ilusión, es la solución”
La imaginación es un bien indestructible que tenemos las personas, posiblemente sea la aptitud más humana de todas las que poseemos. Es una facultad que nos permite dibujar y crear la realidad de una forma diferente. Con estas premisas he cogido mi lápiz y he hecho un viaje imaginario a Finlandia para tratar de descubrir las claves del éxito de su sistema educativo, es el mejor del planeta según los últimos informes PISA.
Finlandia, país de bosques y lagos, es conocido sobre todo por la belleza de su naturaleza intacta. En el extremo norte las noches blancas, durante las cuales no se pone el sol, duran unas diez semanas en verano. En invierno, la misma zona atraviesa casi ocho semanas sin que el sol apenas despunte por el horizonte. Cuenta con 5,3 millones de habitantes y tiene una superficie total de 338000 Km.(Castilla y León tiene 94225km.)
La primera impresión que uno se lleva al asomarse a la ventanilla del avión es la gran cantidad de árboles que existen. Una alfombra de bosques interminables, salpicada de lagos, algunas granjas y pequeñas poblaciones. Así pues, cuando se aterriza en Helsinki, sorprende en cierto modo el hecho de que el aeropuerto sea tan moderno.
Una vez he llegado al hotel me he puesto en contacto con Heikki Matti, maestro con el que voy a intercambiar experiencias. Desde este momento Heikki será un verdadero anfitrión. Los maestros en Finlandia son muy respetados y, según Matti “gozan de una gran reputación”. Para llegar a ser docente tuvo que cursar tres años de licenciatura y dos años de master. Para acceder a la carrera tuvo que sacar una nota elevada y pasar una prueba de selección. En el año que él accedió, de 1.400 solicitudes destinadas a cursar los estudios para formar parte del profesorado, solo pasaron las pruebas el diez por ciento, es decir, 140 maestros. El respeto hacia el profesor en ese país parece haber encontrado el equilibrio entre la obediencia ciega que se profesa en Oriente y la falta de consideración que se observa a menudo en algunos países occidentales.
Después de coger el tranvía, hemos caminado por el paseo Esplanadi ofreciéndonos unas vistas espectaculares del Palacio presidencial, residencia oficial de los presidentes. Nos hemos sentado a tomar un café. Enseguida Heikki comenta “que la educación es mucho más que una colección de conocimientos en Finlandia, que es un sistema educativo sustentado en la confianza. La comunidad confía en los colegios, la población confía en los profesores y los maestros confían en los alumnos”. Prácticamente como en mi país, he llegado a decir de forma irónica a Matti.
Continuó explicándome que “los políticos, los pedagogos, los empresarios, los estudiantes…todos saben y creen que la educación es el principal recurso del país para competir en el mercado internacional y para construir una ciudadanía cívica”. Hay una pequeña diferencia con mi país y es que nosotros también lo sabemos, pero no nos lo creemos.
Después de veinte minutos de ferry hemos llegado a una de las atracciones turísticas que no podíamos perdernos: la Fortaleza Marítima de Suomenlinna, un conjunto de seis islas que se encuentran en la entrada de la bahía de Helsinki y que su conjunto es Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. Me he quedado fascinado por el espectáculo visual de ver la bahía totalmente congelada, nunca había visto bloques de hielo tan grandes en mar abierto. Pero más helado me ha dejado el comentario que Heikki ha hecho sobre los centros educativos: “los colegios tienen autonomía para organizar su programa de estudios. La planificación educativa es consensuada entre los profesores y los alumnos. Los adolescentes dan su opinión sobre las propuestas de los docentes, informan de sus intereses y participan en la organización del curso.” Tuve que abrigarme, no sabiendo muy bien si era frío lo que tenía o simplemente envidia insana.
Hemos llegado al Parque de Töölönlahti, en la bahía de Töölönlahti, es un autentico paraíso para los amantes de los pájaros, y entre sonoros trinos, Matti me dice que “la participación de los estudiantes garantiza que se incluyan los temas y las herramientas educativas que les motivan. En las clases de Finlandia se proyectan vídeos de YouTube, se preparan temas investigando en Wikipedia o Facebook, utilizan cómics y escuchan música…” No existe una vida dentro del aula diferente a la vida detrás de sus puertas, y la tecnología, igual que ocurre en sus casas, se utiliza a menudo en clase. En mi país hay una diferencia abismal entre lo que ocurre dentro del aula y fuera de ella, teniendo la sensación de que la escuela está sola frente al mundo.
Matti se ha puesto más profundo, mientras saboreamos una brochetta de salmón, extraordinaria por cierto, y explica que “la autonomía de los colegios se enmarca dentro de un sistema en el que la educación se concibe como algo gratuito e igual para todos. Los niños tienen acceso a centros de enseñanza similares y no pagan por el material. Los colegios proporcionan libros, ordenadores e incluso la comida. La comunidad confía en los profesores porque saben que han sido muy bien preparados. Los alumnos con mejores resultados son los únicos que pueden acceder a la docencia. Los profesores, además, aman realmente su trabajo. Durante las horas lectivas los profesores se ausentan del aula, cuando lo consideran oportuno, para que los adolescentes trabajen solos en sus proyectos. No conciben un sistema de control y tampoco es necesario. La metodología ha abandonado las memorizaciones típicas del sistema educativo de la Ilustración y hace énfasis en el desarrollo de la curiosidad, la creatividad, la experimentación… No es cuestión de transmitir información.”
Mucho he aprendido de este sistema educativo, ahora quiero volver a mi patria para explicar porqué hay países exitosos según el informe PISA. He convencido a Matti para que nos visite el próximo verano.
Durante el viaje de vuelta he llegado a creer que nuestro sistema educativo tiene algunos problemas serios que resolver, pero nada que sea imposible. Desde la ventanilla del avión observo unas parameras impresionantes, unos encinares que me devuelven la ilusión y el convencimiento de que Finlandia no está tan lejos. Por cierto, durante mi estancia en el país no llegué a ver ningún oso polar… y es que no hay nada perfecto.
Por Ramiro Curieses. Publicado en el periódico CARRIÓN
Espacio de encuentro de padres, madres y familias con hijos en la escuela pública de la Liga Palentina de la Educación
Este blog pretende ser un lugar de encuentro y consulta complementario de la "Escuela de Familias" puesta en marcha por la Liga Palentina de la Educación, con la colaboración de la Federación de Asociaciones de Madres y Padres de Palencia (FAPA-Palencia).
En el mismo se podrán seguir las actividades que la Escuela vaya programando en los distintos centros públicos de la capital y provincia, así como debatir y consultar sobre los temas que en las distintas sesiones de trabajo se traten.
Igualmente se podrán realizar consultas sobre la problemática que presentan nuestros hijos en las distintas edades por las que pasan durante su periodo formativo.
Si eres poco experto en esto de los blogs, lee en la columna de la derecha el apartado "Si entras por primera vez ...."; te puede ser útil.
En el mismo se podrán seguir las actividades que la Escuela vaya programando en los distintos centros públicos de la capital y provincia, así como debatir y consultar sobre los temas que en las distintas sesiones de trabajo se traten.
Igualmente se podrán realizar consultas sobre la problemática que presentan nuestros hijos en las distintas edades por las que pasan durante su periodo formativo.
Si eres poco experto en esto de los blogs, lee en la columna de la derecha el apartado "Si entras por primera vez ...."; te puede ser útil.
domingo, 18 de diciembre de 2011
lunes, 21 de noviembre de 2011
CEIP Pan y Guindas. Escuela de Familias 2011-2012
El pasado jueves 17 de noviembre la Liga Palentina de la Educación inauguró las Escuelas de Familias del curso 2011-2012, en el Colegio de Educación Infantil y Primaria "Pan y Guindas" de la capital palentina.
El tema del que se habló fue el de la importancia de la participación de los padres en el ámbito escolar. A este encuentro asistieron invitados, además de las familias del colegio, alumnos de la Universidad de Valladolid que están estudiando el 2º curso del Grado de Infantil, en el campus de Palencia.
Ramiro Curieses, presidente de la Liga palentina, explicó a las familias que la participación de los padres es un derecho y no un regalo. Manifestó con gran entusiasmo que participar es luchar por una esuela mejor, es colaborar, opinar, criticar, decidir, exigir, proponer, trabajar, informarse, pensar. Debemos perder el miedo a la participación declaró Ramiro ante la atenta escucha de todos los participantes. Nos hizo una invitación a vivir la escuela como protagonistas no como espectadores. Terminó diciendo que la educación sin la familia no es posible.
El encuentro se clausuró con un coloquio muy animado, donde se expresaron ideas e inquietudes de mejora sobre la participación. Posteriormente todos los asistentes tomaron un café para cerrar la jornada.
El tema del que se habló fue el de la importancia de la participación de los padres en el ámbito escolar. A este encuentro asistieron invitados, además de las familias del colegio, alumnos de la Universidad de Valladolid que están estudiando el 2º curso del Grado de Infantil, en el campus de Palencia.
Ramiro Curieses, presidente de la Liga palentina, explicó a las familias que la participación de los padres es un derecho y no un regalo. Manifestó con gran entusiasmo que participar es luchar por una esuela mejor, es colaborar, opinar, criticar, decidir, exigir, proponer, trabajar, informarse, pensar. Debemos perder el miedo a la participación declaró Ramiro ante la atenta escucha de todos los participantes. Nos hizo una invitación a vivir la escuela como protagonistas no como espectadores. Terminó diciendo que la educación sin la familia no es posible.
El encuentro se clausuró con un coloquio muy animado, donde se expresaron ideas e inquietudes de mejora sobre la participación. Posteriormente todos los asistentes tomaron un café para cerrar la jornada.
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| Alumnas del Grado de Educación Infantil |
¡ME HA VUELTO A PASAR!
¡Me ha vuelto a pasar! Maldita costumbre la de querer tener siempre la razón, imponer reglas y pretender tomar siempre las decisiones. Tengo claro que no he sabido escuchar, que he usado un volumen de voz alto, una mirada desafiante, una postura corporal intimidatoria o dominante, gestos exagerados y fundamentalmente he creado tensión. ¡Me ha vuelto a pasar!
Pilar no ha entendido absolutamente nada. Ha hecho las cosas más o menos bien, y sin embargo, se ha encontrado con malas caras al entrar en casa y con un ¿dónde has estado?, ¿te parece bonito llegar a estas horas?
Ella, que llegaba contenta por haber terminado ese trabajo, ha pegado un portazo y se ha encerrado en su habitación. “No pienso salir hasta que no me pida disculpas”, piensa. Aunque, según va pasando el tiempo y el cabreo inicial desvaneciéndose, intenta poner orden en su cabeza y recrea la situación. “Vale. He llegado tarde. Pero el acuerdo era que, si pasaba algo especial, avisaba y ya está. Y he avisado. Llamé por teléfono y dejé un mensaje en el contestador diciendo que me quedaba un rato más en casa de María. ¿Dónde está el problema? ¡Si estaba estudiando!”
En esos momentos suenan unos golpes suaves en la puerta. Soy yo, su padre, que le pregunto si puedo pasar. Pilar me ha dicho que sí sin levantar la cabeza. Está enfadada y no quiere disimularlo.
-Pilar, no te enfades conmigo e intenta comprenderme- le digo- Hoy he tenido un mal día. ¿Qué te parece si tú y yo nos ponemos a hacer la cena y no tenemos en cuenta esto que ha pasado?
Pilar ha asentido con la cabeza mientras se levanta de un salto de la cama y cogiéndome de la mano dice:- papá, te ha vuelto a pasar. ¡Qué desconfiado eres!
Teniendo en cuenta la desconfianza que existe en las relaciones con los hijos y unido a la angustia que sienten por lo que les pueda suceder a sus retoños, algunos padres no dudan en recurrir a todo tipo de estrategias para asegurarse de que los hijos no terminarán en malos pasos. Así pues, no es de extrañar que episodios como el vivido anteriormente, revisar la habitación y los útiles personales de los hijos, leer sus mensajes telefónicos, el correo electrónico e incluso contratar detectives privados para realizar seguimientos cada vez que los adolescentes salen, sean prácticas más comunes de lo que creemos.
Frente a este fenómeno, es necesario tener presente que lo que puede ser interpretado como un instinto natural y comprensible de proteger lo que más queremos, de igual manera puede terminar destruyendo la comunicación y la confianza entre padres e hijos.
Comunicarnos y dialogar parecen cosas sencillas ya que las hacemos continuamente. Sin embargo qué difícil resulta comunicarse bien. Todos nosotros buscamos ser escuchados, comprendidos, ser tenidos en cuenta en definitiva. La comunicación humana es la base de nuestra autoestima y de nuestros vínculos afectivos. La confianza es el gran pilar básico que sustenta la comunicación familiar, sin la uno no se da la otra. Sin embargo hoy en día nadie confía en nadie, ni los padres en los hijos ni los hijos en los padres. Todos desconfiamos de la labor de los demás. Desconfiamos en las escuelas para enseñar a nuestros hijos, desconfiamos del sistema de salud para tratar nuestras enfermedades o prevenirlas; desconfiamos de la justicia que no nos parece nada justa y se basa en unas leyes que, en su mayoría, no creemos, etc.
Las consecuencias de la desconfianza en los hijos pueden ser muy peligrosas ya que nos introducen en el juego llamado del “te pillé” haciéndonos estar continuamente a la defensiva con ellos. Es habitual entonces que veamos problemas donde no les haya, incluso que les creemos sin ningún sentido.
Quizás nos ocurra en nuestra relación con nuestros hijos como a aquella señora que vivía a la orilla de un río y se quejaba a la policía de que unos jovenzuelos se bañan desnudos delante de su casa. El inspector mandó a un subalterno que dijera a los chicos que no se bañaran delante de la casa, sino río arriba donde ya no hay casas. Al cabo de unos días, la dama llamó de nuevo por teléfono: los jóvenes nadan todavía al alcance de la vista. El policía vuelve y los manda más arriba. Unos días después, la señora indignada acude otra vez al inspector y se queja: «Desde la ventana del desván todavía puedo verlos con unos prismáticos».
Uno puede preguntarse: ¿Qué hará la dama, cuando finalmente ya no pueda ver a los chicos desde su casa?
Como sabemos, los conflictos, los desencuentros, son inevitables pero dependen de cómo nos comuniquemos, estos se agravarán o nos permitirán aprender. Para que haya una buena comunicación entre los miembros de una familia es necesaria una confianza mutua. Confiar implica entregarse a otro, para lo que es fundamental sentirse acogido, respetado y seguro de que ese alguien podrá ayudarlo en cualquier situación. Según Marcelo Paci, psicólogo clínico infanto-juvenil, la confianza no surge de un minuto a otro sino que se construye día a día.
El otro día en la mesa a la hora de comer, Pilar me comentó:
- Papá ¿qué hay que hacer para confiar en las personas? ¿Aprenderé yo algún día a no enfadarme tan rápido y preguntar antes qué es lo que pasa?
Creedme que un rayito de esperanza y de confianza ha recorrido lo más profundo de mi alma.
Pilar no ha entendido absolutamente nada. Ha hecho las cosas más o menos bien, y sin embargo, se ha encontrado con malas caras al entrar en casa y con un ¿dónde has estado?, ¿te parece bonito llegar a estas horas?
Ella, que llegaba contenta por haber terminado ese trabajo, ha pegado un portazo y se ha encerrado en su habitación. “No pienso salir hasta que no me pida disculpas”, piensa. Aunque, según va pasando el tiempo y el cabreo inicial desvaneciéndose, intenta poner orden en su cabeza y recrea la situación. “Vale. He llegado tarde. Pero el acuerdo era que, si pasaba algo especial, avisaba y ya está. Y he avisado. Llamé por teléfono y dejé un mensaje en el contestador diciendo que me quedaba un rato más en casa de María. ¿Dónde está el problema? ¡Si estaba estudiando!”
En esos momentos suenan unos golpes suaves en la puerta. Soy yo, su padre, que le pregunto si puedo pasar. Pilar me ha dicho que sí sin levantar la cabeza. Está enfadada y no quiere disimularlo.
-Pilar, no te enfades conmigo e intenta comprenderme- le digo- Hoy he tenido un mal día. ¿Qué te parece si tú y yo nos ponemos a hacer la cena y no tenemos en cuenta esto que ha pasado?
Pilar ha asentido con la cabeza mientras se levanta de un salto de la cama y cogiéndome de la mano dice:- papá, te ha vuelto a pasar. ¡Qué desconfiado eres!
Teniendo en cuenta la desconfianza que existe en las relaciones con los hijos y unido a la angustia que sienten por lo que les pueda suceder a sus retoños, algunos padres no dudan en recurrir a todo tipo de estrategias para asegurarse de que los hijos no terminarán en malos pasos. Así pues, no es de extrañar que episodios como el vivido anteriormente, revisar la habitación y los útiles personales de los hijos, leer sus mensajes telefónicos, el correo electrónico e incluso contratar detectives privados para realizar seguimientos cada vez que los adolescentes salen, sean prácticas más comunes de lo que creemos.
Frente a este fenómeno, es necesario tener presente que lo que puede ser interpretado como un instinto natural y comprensible de proteger lo que más queremos, de igual manera puede terminar destruyendo la comunicación y la confianza entre padres e hijos.
Comunicarnos y dialogar parecen cosas sencillas ya que las hacemos continuamente. Sin embargo qué difícil resulta comunicarse bien. Todos nosotros buscamos ser escuchados, comprendidos, ser tenidos en cuenta en definitiva. La comunicación humana es la base de nuestra autoestima y de nuestros vínculos afectivos. La confianza es el gran pilar básico que sustenta la comunicación familiar, sin la uno no se da la otra. Sin embargo hoy en día nadie confía en nadie, ni los padres en los hijos ni los hijos en los padres. Todos desconfiamos de la labor de los demás. Desconfiamos en las escuelas para enseñar a nuestros hijos, desconfiamos del sistema de salud para tratar nuestras enfermedades o prevenirlas; desconfiamos de la justicia que no nos parece nada justa y se basa en unas leyes que, en su mayoría, no creemos, etc.
Las consecuencias de la desconfianza en los hijos pueden ser muy peligrosas ya que nos introducen en el juego llamado del “te pillé” haciéndonos estar continuamente a la defensiva con ellos. Es habitual entonces que veamos problemas donde no les haya, incluso que les creemos sin ningún sentido.
Quizás nos ocurra en nuestra relación con nuestros hijos como a aquella señora que vivía a la orilla de un río y se quejaba a la policía de que unos jovenzuelos se bañan desnudos delante de su casa. El inspector mandó a un subalterno que dijera a los chicos que no se bañaran delante de la casa, sino río arriba donde ya no hay casas. Al cabo de unos días, la dama llamó de nuevo por teléfono: los jóvenes nadan todavía al alcance de la vista. El policía vuelve y los manda más arriba. Unos días después, la señora indignada acude otra vez al inspector y se queja: «Desde la ventana del desván todavía puedo verlos con unos prismáticos».
Uno puede preguntarse: ¿Qué hará la dama, cuando finalmente ya no pueda ver a los chicos desde su casa?
Como sabemos, los conflictos, los desencuentros, son inevitables pero dependen de cómo nos comuniquemos, estos se agravarán o nos permitirán aprender. Para que haya una buena comunicación entre los miembros de una familia es necesaria una confianza mutua. Confiar implica entregarse a otro, para lo que es fundamental sentirse acogido, respetado y seguro de que ese alguien podrá ayudarlo en cualquier situación. Según Marcelo Paci, psicólogo clínico infanto-juvenil, la confianza no surge de un minuto a otro sino que se construye día a día.
El otro día en la mesa a la hora de comer, Pilar me comentó:
- Papá ¿qué hay que hacer para confiar en las personas? ¿Aprenderé yo algún día a no enfadarme tan rápido y preguntar antes qué es lo que pasa?
Creedme que un rayito de esperanza y de confianza ha recorrido lo más profundo de mi alma.
domingo, 13 de noviembre de 2011
Isidro Lozano nuevo presidente de FAPA Palencia
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| Isidro Lozano |
El nuevo presidente encabeza una directiva que sigue contando con muchos nombres de la anterior, fundamentalmente el de la presidenta en los últimos dos años y medio, Emi Ruiz Acítores, que seguirá como vicepresidenta, y de la que Isidro Lozano elogió ayer su labor. «Tenemos federación gracias a ella, que ha conseguido que la FAPA esté presente en la sociedad palentina, por lo que me siento un gran afortunado de heredar algo bien hecho», afirmó ayer al término de la asamblea celebrada en Villada.
Entre los primeros objetivos que se ha propuesto la directiva, que representa a las 64 asociaciones de padres y madres de centros públicos de la capital y de la provincia, es un análisis de la jornada continua. La federación considera que el sistema de concentrar las clases en la jornada de mañana no está resultando como era esperado, por lo que quieren estudiarlo para concluir cuál es el mejor sistema para los niños, «que son los que nos tienen que interesar por encima de los horarios que nos vienen bien a los padres», destacó Isidro Lozano. También el nuevo presidente comenzará de inmediato a presentarse a todas las AMPAS para lograr una mayor participación. «Tiendo mis brazos a todos para que se impliquen», dijo.
El Norte de Castilla
miércoles, 9 de noviembre de 2011
Primera sesión en el CEIP Pan y Guindas
El próximo jueves día 17 de noviembre, iniciamos el curos 2011-2012 de la Escuela de Familias que la Liga Palentina de la Educación organiza en colaboración con FAPA-Palencia.
Esta primara sesión del curso se celebrará en el colegio de educación infantil y primaria "Pan y Guindas" de la capital.
Ramiro Curieses, presidente de la Liga Palentina y director del IESO Canal de Castilla de Villamuriel de Cerrato, además de orientador, tratará con los padres y madres del centro sobre la importancia de la particiapción de las familias en en proceso educactivo y formativo de sus hijos e hijas.
Hoy el tiempo de ocupación a los hijos es insuficiente y en la mayoría de los casos de poca calidad. Les entregamos el período sobrante del trabajo, del empleo, del ocio, etc. y debiera ser al contrario: ¡el mejor del tiempo para nuestros hijos! Cuando las obligaciones nos lo impidan debemos recompensarlo cuanto antes. ¡Más tiempo y el de mejor calidad para los nuestros!. Quizás os dé la impresión que es imposible lo que se pide, utópico, inalcanzable. Nada más lejos de esto. Lo que se nos demanda es de tal sentido común que, parece lo hemos elevado a la categoría de lo súper humano. Sucede que esa tarea de dedicación exige tiempo y entrega. ¡Tiempo y entrega es la mejor inversión para los hijos! Hemos de ayudarles a crecer, a ser autónomos, responsables, críticos, solidarios, etc. ¿Acaso esto se puede conseguir sin dedicación y entrega? Sinceramente en este aspecto debemos mejorar si deseamos ejercer de auténticos padres.
Esta primara sesión del curso se celebrará en el colegio de educación infantil y primaria "Pan y Guindas" de la capital.
Ramiro Curieses, presidente de la Liga Palentina y director del IESO Canal de Castilla de Villamuriel de Cerrato, además de orientador, tratará con los padres y madres del centro sobre la importancia de la particiapción de las familias en en proceso educactivo y formativo de sus hijos e hijas.
Hoy el tiempo de ocupación a los hijos es insuficiente y en la mayoría de los casos de poca calidad. Les entregamos el período sobrante del trabajo, del empleo, del ocio, etc. y debiera ser al contrario: ¡el mejor del tiempo para nuestros hijos! Cuando las obligaciones nos lo impidan debemos recompensarlo cuanto antes. ¡Más tiempo y el de mejor calidad para los nuestros!. Quizás os dé la impresión que es imposible lo que se pide, utópico, inalcanzable. Nada más lejos de esto. Lo que se nos demanda es de tal sentido común que, parece lo hemos elevado a la categoría de lo súper humano. Sucede que esa tarea de dedicación exige tiempo y entrega. ¡Tiempo y entrega es la mejor inversión para los hijos! Hemos de ayudarles a crecer, a ser autónomos, responsables, críticos, solidarios, etc. ¿Acaso esto se puede conseguir sin dedicación y entrega? Sinceramente en este aspecto debemos mejorar si deseamos ejercer de auténticos padres.
lunes, 3 de octubre de 2011
¡Un poco de sentido común, por favor!
Ortega y Gasset ya nos decía que dedicaba sus esfuerzos a intentar conseguir tener un poco de sentido común en su vida, y sentido común es lo que necesitamos para percibir y valorar algunos acontecimientos, que ocurren con demasiada frecuencia y que son indicadores claros del nivel de socialización de quienes los ejecutan y padecen. Hoy aparece ante mis ojos una noticia, sorprendente al menos, que ha pasado desapercibida como otras muchas, pero que revela ese estado de convivencia familiar y estilos educativos parentales que dan síntomas claros de fracaso e ineficacia.
“Un niño alemán de 11 años llamó al teléfono de emergencias de la policía para quejarse de estar sometido a "trabajos forzados", después de que su madre le pidiera que ayudara a limpiar la casa”.
A este niño alemán y que perfectamente podría haber sido español, noruego o suizo, habría que explicarle de forma razonada y enérgica la diferencia que existe entre trabajos forzados y colaboración en las tareas domésticas; la forma razonada debe prevaler siempre sobre la enérgica, aunque no debiéramos olvidarnos de convertir este tipo de conductas, que a veces vivimos con nuestros hijos, en una oportunidad inmejorable de educación en el sentido común.
Por sentido común entendemos el conjunto de conocimientos y creencias compartidos por una comunidad y considerados como prudentes, lógicos o válidos. Se trata por tanto de juzgar los acontecimientos y eventos de forma razonable. Este sentido común es una capacidad natural de las personas que no requiere de estudio o investigaciones teóricas, sino que surge en la vida cotidiana a partir de las experiencias vividas y de las relaciones sociales. Un ejemplo de sentido común sería el de un ciudadano que debe llegar a una hora determinada a su puesto de trabajo y por la razón que fuere se va a retrasar, que llamara al responsable o jefe y le dijera la razón de su tardanza y la forma en la que debiera recuperar ese retraso.
En el caso del niño alemán, el sentido común nos dice que no debiéramos haberle permitido llamar al teléfono de emergencias, puesto que este está reservado a incidencias serias y graves, y ese no es el caso. El sentido común dice que a este niño hay que ponerle normas y límites claros, y que la colaboración en las tareas domésticas es una obligación que tiene y que ha de cumplir. Debemos tener clara la diferencia entre aquello que nuestro hijo quiere, desea o percibe y lo que debe hacer. Quizás la pregunta que debiéramos hacernos sea la de: ¿sabemos para qué educamos? esta reflexión nos hará llegar al camino que nos conduzca hacia la esencia del sentido común. Educamos para construir hijos respetuosos, equilibrados, sensatos, coherentes, etc. luego la actuación que tengamos con nuestros hijos debe ir en esa dirección sin más contemplaciones que las necesarias.
Comentaba en este artículo que aprovechar estos desafíos que nuestros hijos a veces nos plantean con fines educativos es fundamental. En esta ocasión que interesante sería ver con este retoño algún documental sobre algunas formas de trabajo y explotación infantil, tal como la de niños indios que realizan el tejido de alfombras valoradas en todo el mundo, o la de niños egipcios en la recolección de flores para perfumes franceses. Su tamaño y sus manos delicadas favorece el manejo de los jazmines. Trabajan hasta diez horas diarias. Se les levanta a la 1 de la mañana, pues hay que cortar las flores con luna, para su perfume, o sobre niños colombianos en las minas de carbón que realizan trabajos muy pesados y que requieren toda su fuerza. Con su trabajo ayudan a sus padres o sostienen su casa y sus estudios. Quizás de este modo aprenda a diferenciar aspectos tan diferentes como colaborar en obligaciones domésticas y trabajos forzados y explotación infantil.
Dar prioridad a los hijos no es sinónimo de darles todo lo que quieren, cuando lo quieren y como lo quieren. Que tengan preferencia no quiere decir que les permitamos ser tiranos, reyes engreídos, sabemos que los reinados son contradictorios con la práctica democrática. Criar y educar a los hijos tiene que ver con ir enseñándoles a ser personas, a construir una convivencia democrática, que les permita respetar a unos ya otros, engrandeciendo mi libertad y la de quienes me rodean, enseñar a defender mis derechos y a cumplir mis obligaciones. Para todo esto basta con un poquito de sentido común.
Ramiro Curieses Ruiz. Presidente de la Liga Palentina de la Educación.
Publicado en el periódico CARRIÓN
“Un niño alemán de 11 años llamó al teléfono de emergencias de la policía para quejarse de estar sometido a "trabajos forzados", después de que su madre le pidiera que ayudara a limpiar la casa”.
A este niño alemán y que perfectamente podría haber sido español, noruego o suizo, habría que explicarle de forma razonada y enérgica la diferencia que existe entre trabajos forzados y colaboración en las tareas domésticas; la forma razonada debe prevaler siempre sobre la enérgica, aunque no debiéramos olvidarnos de convertir este tipo de conductas, que a veces vivimos con nuestros hijos, en una oportunidad inmejorable de educación en el sentido común.
Por sentido común entendemos el conjunto de conocimientos y creencias compartidos por una comunidad y considerados como prudentes, lógicos o válidos. Se trata por tanto de juzgar los acontecimientos y eventos de forma razonable. Este sentido común es una capacidad natural de las personas que no requiere de estudio o investigaciones teóricas, sino que surge en la vida cotidiana a partir de las experiencias vividas y de las relaciones sociales. Un ejemplo de sentido común sería el de un ciudadano que debe llegar a una hora determinada a su puesto de trabajo y por la razón que fuere se va a retrasar, que llamara al responsable o jefe y le dijera la razón de su tardanza y la forma en la que debiera recuperar ese retraso.
En el caso del niño alemán, el sentido común nos dice que no debiéramos haberle permitido llamar al teléfono de emergencias, puesto que este está reservado a incidencias serias y graves, y ese no es el caso. El sentido común dice que a este niño hay que ponerle normas y límites claros, y que la colaboración en las tareas domésticas es una obligación que tiene y que ha de cumplir. Debemos tener clara la diferencia entre aquello que nuestro hijo quiere, desea o percibe y lo que debe hacer. Quizás la pregunta que debiéramos hacernos sea la de: ¿sabemos para qué educamos? esta reflexión nos hará llegar al camino que nos conduzca hacia la esencia del sentido común. Educamos para construir hijos respetuosos, equilibrados, sensatos, coherentes, etc. luego la actuación que tengamos con nuestros hijos debe ir en esa dirección sin más contemplaciones que las necesarias.
Comentaba en este artículo que aprovechar estos desafíos que nuestros hijos a veces nos plantean con fines educativos es fundamental. En esta ocasión que interesante sería ver con este retoño algún documental sobre algunas formas de trabajo y explotación infantil, tal como la de niños indios que realizan el tejido de alfombras valoradas en todo el mundo, o la de niños egipcios en la recolección de flores para perfumes franceses. Su tamaño y sus manos delicadas favorece el manejo de los jazmines. Trabajan hasta diez horas diarias. Se les levanta a la 1 de la mañana, pues hay que cortar las flores con luna, para su perfume, o sobre niños colombianos en las minas de carbón que realizan trabajos muy pesados y que requieren toda su fuerza. Con su trabajo ayudan a sus padres o sostienen su casa y sus estudios. Quizás de este modo aprenda a diferenciar aspectos tan diferentes como colaborar en obligaciones domésticas y trabajos forzados y explotación infantil.
Dar prioridad a los hijos no es sinónimo de darles todo lo que quieren, cuando lo quieren y como lo quieren. Que tengan preferencia no quiere decir que les permitamos ser tiranos, reyes engreídos, sabemos que los reinados son contradictorios con la práctica democrática. Criar y educar a los hijos tiene que ver con ir enseñándoles a ser personas, a construir una convivencia democrática, que les permita respetar a unos ya otros, engrandeciendo mi libertad y la de quienes me rodean, enseñar a defender mis derechos y a cumplir mis obligaciones. Para todo esto basta con un poquito de sentido común.
Ramiro Curieses Ruiz. Presidente de la Liga Palentina de la Educación.
Publicado en el periódico CARRIÓN
sábado, 11 de junio de 2011
La Escuela de Familias Palentina en la revista La Liga
En las páginas 26 y 27 del número de junio, la revista "La Liga" publica un breve reportaje sobre las actividades de la Escuela de Familias que la Liga Palentina de la Educación lleva organizando en estos dos últimos cursos escolares, con la colaboración de FAPA-Palencia y al Junta de Castilla y León.
Puedes leer en linea la revista en el siguiente enlace:
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