Este blog pretende ser un lugar de encuentro y consulta complementario de la "Escuela de Familias" puesta en marcha por la Liga Palentina de la Educación, con la colaboración de la Federación de Asociaciones de Madres y Padres de Palencia (FAPA-Palencia).
En el mismo se podrán seguir las actividades que la Escuela vaya programando en los distintos centros públicos de la capital y provincia, así como debatir y consultar sobre los temas que en las distintas sesiones de trabajo se traten.
Igualmente se podrán realizar consultas sobre la problemática que presentan nuestros hijos en las distintas edades por las que pasan durante su periodo formativo.
Si eres poco experto en esto de los blogs, lee en la columna de la derecha el apartado "Si entras por primera vez ...."; te puede ser útil.


sábado, 18 de diciembre de 2010

¿Y tú de qué escuela eres?

Ramiro Curieses y Pedro Uruñeela
en las Jornadas de Granada
El fin de semana pasado asistí en Granada a las III Jornadas sobre Educación, ciudadanía y democracia organizadas por la Fundación Cives. Estas se desarrollaron en un marco incomparable, la Residencia Universitaria Carmen de la Victoria, en el famoso barrio del Albaicín; desde allí las vistas sobre la Alhambra eran sencillamente extraordinarias. Después de más de veinte horas de formación en educación para la ciudadanía con personas totalmente entregadas a la docencia y con un alto compromiso social por la cultura, he venido de este evento con la cabeza llena de ideas y el ánimo lleno de sueños.

Durante el viaje de regreso, –Granada-Palencia da para mucha conversación–, tuve la suerte de compartir experiencias con algunos compañeros que habíamos asistido a estas jornadas y me acordé del cuento que escribió Eduardo GaleanoEl mar de fueguitos” ya que la conversación giró sobre las diferentes formas de entender y comprometerse en la tarea educativa. La historia que escribió Eduardo dice:

“Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia, subió al alto cielo.
A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado desde allá arriba, la vida humana. Y dijo que somos un mar de fueguitos.
- El mundo es eso –reveló–. Un montón de gente, un mar de fueguitos.
Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás.
No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear. Y, quien se acerca, se enciende”.

Es de sobra sabido que entre los maestros hay una gran variedad de fueguitos. Hay profesores serenos, cumplen fielmente con la ley, son trabajadores y estrictos, se ganan el jornal, están dispuestos al cambio aunque la seguridad que tienen en su profesionalidad les hace ser resistentes; hay otros más locos, llenan la cabeza de los adolescentes de aprendizajes poco funcionales, son inconstantes, capaces de lo mejor y de lo peor, se puede contar con ellos en muy pocas ocasiones; hay profesores funcionarios, los centros educativos no les echan de menos cuando se van, los alumnos apenas se acuerdan de ellos, el reloj es su mejor aliado, están muy poco comprometidos con las personas y el sueldo es un dios al que adoran; pero hay otros que trabajan con tanto entusiasmo que quien se acerca a ellos se ilusiona, decidieron expulsar a la pereza de sus vidas, están comprometidos, saben que trabajan con personas y su mayor esperanza es contribuir a hacer un mundo más justo.
A este último colectivo pertenecen el grupo de compañeros con los que hice el viaje de regreso. El entusiasmo, el optimismo, la ilusión, el compromiso, la dedicación, pero especialmente su creencia en que la educación y la cultura tienen un valor decisivo para la promoción social de las personas les hace diferentes. Sus señas de identidad son la confianza en el que aprende, la erudición, da gusto hablar con ellos, tienen y sienten pasión por su labor, con frecuencia revisan su quehacer y someten su trabajo a la crítica. Es más sorprendente aún saber que algunos de ellos están a punto de alcanzar la jubilación y sin embargo mantienen una responsabilidad y compromiso con la comunidad educativa admirable.

Yo quiero pertenecer a este grupo de personas, yo quiero ser de esa escuela, ese es el fueguito que deseo.

Después de cruzar Despeñaperros y entrar en la gran meseta, uno de los compañeros relató la siguiente escena escolar diciendo que él la había mantenido en su memoria de forma activa. Yo la escuché con mucha atención:

“Un niño está en la escuela. Se muestra atento. El maestro en tono firme se ha dirigido a los alumnos diciendo: -dibujen esta mariposa- mariposa que él había pintado en la pizarra. Mientras esto ocurre dentro del aula, fuera una linda candelilla de colores preciosos revolotea detrás de los cristales. Carlitos, así llamaremos al protagonista, dirige su atención hacia la mariposa. Se ha concentrado tanto en el vuelo del animalillo que su imaginación le ha permitido construir una historia preciosa. El profesor, al darse cuenta del estado en el que se encuentra el niño, le dice: – Carlitos, como siempre estás en la luna. Dibuja la mariposa y aplícate. Carlitos, en silencio, piensa que el maestro es un insensible a la naturaleza viva. ¿Cómo es posible que no se de cuenta de la mariposa que aún revolotea en el alfeizar de la ventana? El maestro revisa los trabajos y descubre que la mariposa de Carlitos no es la que él ha dibujado en el encerado. Como siempre ocurre en estos casos el castigo ha sido duro. Carlos se pasa el recreo copiando mil veces: “Debo hacer caso al maestro”… D. Luis piensa que le ha dado una lección que nunca olvidará. Los padres de Carlitos dicen que D. Luis es un magnífico maestro. Carlitos no entiende nada, se había limitado a dibujar la mariposa real…."

Cuando terminó el relato se hizo un silencio cómplice. Nadie hablaba, pero todos pensábamos. En esos instantes rompí el sigilo diciendo:
-No quiero ser un D. Luis, no quiero ser insensible, pero fundamentalmente no quiero dar lecciones para que nunca se olviden, deseo dar lecciones para que sean siempre revisadas. Las mariposas reales siempre deben ser más importantes que las dibujadas. Por cierto, mientras este pensamiento se grababa en mi mente, una preciosa mariposa revoloteaba alegre en el infinito.
Quiero agradecer al periódico CARRIÓN la oportunidad que me ha dado de colaborar en esta sección de la mirada crítica durante estos meses. ¡Gracias!

Publicado en el periódico CARRIÓN, por Ramiro Curieses, presidente de la Liga Palentina de la Educación y la Cultura Popular y director del Instituto Canal de Castilla de Villamuriel de Cerrato

viernes, 3 de diciembre de 2010

Red de escuelas interculturales 2

Durante la mañana del jueves, tal ycomo estaba previsto, celebramos en el instituto el encuentro sobre la Red de Escuelas Interculturales, que está siendo desarrollado por la Liga Española de la Educación en colaboración con el Ministerio de Educación y la Unión Europea.
estaba previsto continuar el viernes, pero ha sido aplazado por la nevada que ha impedido llegar al centro a la gran mayoría de alumnos de los pueblos.
En esta jornada Fati y Javier, han ido explicando a  alumnos y profesores algunos aspectos del programa y de los materiales didácticos que se han ido elaborando a los largo del mismo.
Además se les puso como ejemplo de las necesidades y virtudes de un buen conocimiento de la cultura "del otro" a través de videos y ejemplos, así como de diversos talleres de reconociemnto intercultural.
Fatí nos habló de la cultura del Senegal y de los estereotipos que sobre ella, y sobre África en general, existen entre nosotros.
Como se ve en el video de la entrada anterior, algunos alumnos, e incluso profesores, se atervieron con el "dyembe", instrumento tradicionl de muchos países africanos.

Dentro del programa, se han facilitado al centro, duversos materiales para trabajar la interculturalidad a lo largo del curso.

Red de escuelas interculturales


Algunos alumnos se atrevieron con el "dyembe" y nos marcaron un ritmo

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Red de Escuelas Interculturales

Dentro del programa "Buenas prácticas de educación intercultural" que la Liga Española de la Educación, en colaboración con el Ministerio de Educación, viene desarrollando, los próximos días 2 y 3 de diciembre tendrá lugar en el IES Sem Tob de Carrión de los Condes, una exposición de materiales y talleres elaborados dentro del proyecto "Red de escuelas interculturales".
Así mismo, se dará a conocer al profesorado del centro la Plataforma virtual con los contenidos y prácticas docentes que se han ido elaborando durante el desarrollo del proyecto.
A lo largo de las mañanas del jueves y viernes, los alumnos de distintos cursos de la ESO y Bachillerato asistirán a los talleres dirigidos por expertos en interculturalidad.
Dentro de las actividades, también se darán a conocer aspectos destacados de otras culturas: música, tradiciones, lengua,....
El objetivo, además de acercar la educación intercultural a alumnos y profesores, es conocer el proyecto y estudiar la posibilidad de que el instuto carrionés se incorpore al mismo el próximo curso.

martes, 16 de noviembre de 2010

¡Déjame intentarlo!

Hoy he cogido el autobús para acercarme a la Yutera. Son raras las ocasiones en las que me desplazo en autobús público por mi ciudad. ¡Es tan pequeña! Sin embargo en el trayecto algo me llamó la atención. Una madre aparentemente joven llevaba en su regazo a una niña de cuatro o cinco años. La chiquilla intentaba abrir una botella de agua con ahínco, pero ésta se resistía. La mamá empezó a inquietarse porque la niña dio síntomas de frustración, y arrebatándole la botella se la abrió. La pequeña exclamó: -¡déjame intentarlo!
La escena no tiene ninguna importancia sino fuera porque esta nena es síndrome de Down y rápidamente pensé en la importancia que va a tener en su vida la intención de hacer cosas por sí misma. Me dieron ganas de decirle a la mamá lo grande que puede llegar a ser una persona con independencia de lo importante que sea su discapacidad, que todos nosotros maduramos con las experiencias aunque tardemos algo más de tiempo en conseguirlo, que tenemos que dar oportunidad de aprender en cualquier actividad cotidiana de la vida y que el error no debe ser interpretado como fracaso.
Durante el trayecto la niña y yo nos hicimos cómplices con la mirada y antes de llegar a Cardenal Cisneros se había sentado a mi lado. Después de preguntarle su nombre y los años que tenía, el colegio al que iba y algunas cosillas más, le volví a dar la botella de agua con el tapón puesto. Deseó abrirla de nuevo, le animé a que siguiera intentándolo, miró a su madre, que por cierto no perdía de vista a su hija ni un momento, y después de varios ensayos lo consiguió sola.
He llegado a la Yutera, he ido directamente al despacho que allí tengo, y casi sin saber cómo, he escrito este pequeño cuento que se le dedico a Sonia, porque así se llama esta niña. En realidad se lo dedicó a todas las Sonias del mundo, porque me gustaría que algunas cosas cambiasen con respecto a las personas que tienen alguna limitación.


“En todos los bosques hay mariposas apresadas. Mariposas que teniendo alas para elevarse no pueden hacerlo. Necesitan de los demás para poder agitar sus preciosas alas. Los habitantes del bosque con frecuencia piensan que no hay nada que hacer, que la suerte está echada de antemano. Son nativos de la floresta que están bien considerados en su sociedad, bien posicionados económicamente y especialmente con un tiempo de dedicación casi exclusivo a su pasión: el trabajo. Son personas que tienen de todo, escaso tiempo y en su maleta viaja con ellos siempre la prisa. Sin embargo hay otro tipo de habitantes en el boscaje, no están organizados y parece que son un mínimo, que tienen como tarea fundamental facilitar la vida a los demás. No están, ni les importa, tan bien considerados, a veces tienen escasez de bienes materiales, pero derrochan alegría y tiempo para los otros. Aprendieron que la generosidad les humaniza.
Aquella mañana era especial, preciosa, el sol empezaba a salir. Los pájaros reventaban el silencio, los árboles se desperezaban con torpeza, las nubes habían ocultado sus siluetas y el viento lamía el monte con susurros llenos de paz.
Una mariposa de tonalidades bellas salió de su crisálida con movimientos torpes, lentos, irregulares, espasmódicos. Rápidamente descubrió que no era capaz aún de volar. No entendía ni comprendía cómo otras en su misma situación ya se abatían entre las ramas y las florecillas del bosquecillo.
Un sentimiento de pena, de diferencia, le apresó su corazón, lo cual impedía que intentara de nuevo agitar sus preciosas alas. Lo cierto es que en muy poco tiempo sus alas se habían convertido en membranas más resistentes y fuertes, pero incapacitadas para elevar ese diminuto y frágil cuerpo. Nadie le había enseñado a pedir ayuda, quizás el primer y más importante de los aprendizajes para la vida en el bosque. Como no pidió apoyo, nadie se lo dio. Era terrible que una criatura tan especial y maravillosa no fuera ayudada para volar. Era escalofriante, pero aparentemente en el boscaje todo seguía igual.
Vieron el espectáculo de la mariposa numerosos animales de la espesura, unos sintieron pena, otros, lástima, algunos, los menos, sonrisas, otros, los más, indiferencia, y un grupo fácilmente reconocible por ir siempre en gran grupo, indolencia. Las expresiones más frecuentes fueron: ¡pobre mariposa!, ¡qué desgraciada!, ¡qué miserable!, y una serie de frases hechas de una contundencia moral tan fuerte como dañosa y despreciable.
El cielo empezó a cambiar y unas pequeñas nubes aparecieron en el horizonte, éstas se convirtieron en cirros y cúmulos que manchaban la bóveda celeste con ánimo de regar y limpiar aquella atmósfera irrespirable que entre todos los naturales habíamos creado. El agua caía con intenciones curativas, pero el mal era tan intenso que las gotas se convertían rápidamente en vapor de deseos espurios. La mariposa se encogió aún más. La naturaleza tampoco estaba de su parte y eran ya pocas las posibilidades que tenía para normalizar su vida y poder volar.
A punto estaba de desfallecer. Sentirse incomprendida en la vida, unido a la soledad, produce un vacío del que no sabemos salir los pobladores del bosque, porque no todo es armonía en la naturaleza. Así que los animales frágiles como las mariposas deciden con frecuencia vivir poco tiempo. Era el caso de nuestra candelilla del bosque. El tiempo que le quedaba, pensó que lo dedicaría a desgarrar poco a poco sus alas, y así tener una buena justificación para no poder volar.
Sin embargo el aguacero que había caído en el bosque fue seguido de un viento animoso y suave. Este viento penetró en el corazón de la mariposa removiéndola todas sus ideas frustrantes y limitadoras que había desarrollado en tan exiguo tiempo. Era verdad que el viento removía todo en los originarios de aquel bosque. No tenía un procedimiento para actuar, pero intervenía en los animales con una contundencia inexplicable.
No sé muy bien lo qué ocurrió ni cómo sucedió, pero aquella mariposa voló por encima de flores, arbustos y árboles con una ligereza que ninguno podríamos explicar. Todos los pobladores del bosque quedaron atónitos y se preguntaban cómo había podido acontecer. No había respuesta, aunque ésta se encontraba en el viento. El viento es capaz de modificar las partes de un ser, aunque no sea esto lo que desea hacer. Mover ideas, pensamientos, juicios, tendencias y corazones es lo más hermoso que hay en nuestra tierra y no debiéramos dejarlo en manos del viento. Este era el consuelo que tenían los animalillos de aquel bosque no encantado”.


Sonia, espero que te guste.

Publicado por Ramiro Curieses, Presidente de la Liga Palentina de la Educación, en el periódico CARRIÓN

domingo, 31 de octubre de 2010

Isla dos Aguas y educación

En su nueva colaboración con el periódico CARRIÓN, el presidente de la Liga Palentina de la Educación, Ramiro Curieses, publica un artículo con este título dentro del apratado "La mirada crítica".

"Es cierto que el sentimiento general sobre la educación es más negativo que positivo. Es verdad que sobre enseñanza se habla mucho, pero también es cierto que la mayoría de las veces con poco rigor y demasiada rigidez en los planteamientos que se defienden. Lo incuestionable es que no sabemos muy bien lo que está pasando, pero lo que sí sabemos es que a la gran mayoría no nos gusta lo que ocurre.
El pasado miércoles estaba en la Isla dos Aguas leyendo un libro sobre el pesimismo en educación. No os lo recomiendo, ya que aporta una visión catastrófica de la misma sin plantear alternativas eficaces, como ocurre con demasiada frecuencia en el campo pedagógico.
Se me acercó una persona mayor y después de conversar con él sobre temas apasionantes de la vida en general, hablamos como no podía ser de otra forma, del estado de la sociedad en cuanto a educación se refiere. Os anticipo que nunca hasta ahora una persona me ha enseñado tanto como ese abuelo de aproximadamente setenta y cinco años. Su cara, pero sobre todo sus ojos, mostraban una gran viveza y locuacidad. Fui yo quién le dije:
- Si yo le hiciera la siguiente pregunta: ¿es necesario un gran pacto por la Educación? Usted, porque yo trato de usted a las personas mayores, o la gran mayoría diría que sí. Si a continuación le preguntara: ¿cree que nuestro sistema educativo debe mejorar? , también, como la gran mayoría, me contestaría que sí. Ahora bien, si yo le preguntara ¿en qué dirección debemos cambiar?, ¿qué medidas concretas debemos introducir para mejorar el éxito escolar de los alumnos?, ¿qué tipo de ciudadanos queremos formar para el futuro?, ¿son bajos o altos los niveles educativos de nuestros escolares?, ¿es la indisciplina el mayor problema que tiene la educación en estos momentos?, ¿qué debemos hacer con los alumnos fracasados?, ¿deben los alumnos estar escolarizados obligatoriamente hasta los dieciocho años?, ¿es adecuada la formación de los profesores? ¿y el sistema de selección de los mismos? etc., las respuestas seguro que ya no caminarían en la misma dirección, y lo que era más o menos unanimidad se vuelve desacuerdo y desavenencia. ¿Por qué cree usted que ocurre esto?
El abuelo, que por cierto había sido docente durante más de cuarenta años en la escuela pública, me contestó sin vacilar:
- Las reflexiones que hacemos de la escuela como un servicio público, el concebir la educación como un instrumento de promoción personal y social, la consideración que se tiene y se hace de la influencia del contexto social y familiar en la vida de las personas y la concepción que tenemos de la equidad en el sistema educativo estarían en las bases de los desacuerdos en la contestación de las preguntas anteriores.
Me dí cuenta enseguida, que la conversación con esta persona me iba a resultar más interesante que el libro que estaba leyendo. A las personas hay que darles la importancia que se merecen. A continuación le pregunté:
- ¿Debemos tratar de conseguir éxito educativo para todos los alumnos en la educación obligatoria?
El maestro, porque él había sido maestro y se seguía considerando así, me argumentó:
- El nivel de exigencia de nuestro sistema educativo para alcanzar los objetivos de la ESO es elevado, en contra de lo que piensa una gran mayoría de los profesionales de la educación, ya que el alumnado que no repite curso obtiene resultados superiores al de otros países avanzados. Castilla y león estaría entre los mejores del mundo si fuéramos un país, aunque los niveles de fracaso también son de los más altos del mundo.
Hay una gran cantidad de profesores que preferirían que todos sus alumnos fuesen disciplinados y con gran interés en ser catedráticos de universidad, y esto ya debiera ocurrir, según ellos, con catorce y quince años. Si el fracaso escolar ronda el 22%, tan fácil no será aprobar. ¿Los niveles están bajando?, ¿se exige menos que en otras épocas? La respuesta es que no es tan fácil medir el nivel educativo. Es fácil medir el nivel educativo en una materia, pero el curriculum ha cambiado mucho en los últimos veinte años. Hoy se estudian menos horas de matemáticas que hace veinte años.
Realmente estaba muy bien enterado,–me dije– Le había escuchado con mucha atención y esto le agradaba. Se le veía a gusto disertando sobre este tema. Jamás imaginé que leyendo un libro que analizaba nuestro sistema educativo pudiera encontrarme con una persona tan bien informada. El maestro con tono cada vez más seguro y convincente siguió diciéndome:
Imaginase, él también me trataba de usted, un pueblo que tiene tres chavales. Dos están escolarizados y uno no. Los escolarizados tienen niveles de 10 y de 5, por lo que la media de la escuela es de 7,5. El que no asiste a la escuela tiene nivel 0, y el nivel educativo de los tres chicos es de 5. Imaginemos ahora, que éste sí asiste a la escuela, y mejora un poco su nivel educativo, supongamos que hasta 3. En este caso la media de la escuela y de los chicos es la misma, 6, empeora la escuela, pero mejoran los jóvenes.
Nunca nadie me había explicado con tanta claridad lo que ha pasado en nuestro sistema educativo con la extensión de la escolaridad hasta los dieciséis años. ¡Qué gran maestro ha tenido que ser! Pensé. El abuelo maestro que se iba encontrando más satisfecho en la conversación, porque eso se nota fácilmente, siguió diciéndome:
- Algunos datos que debiéramos tener en cuenta para establecer valoraciones de nuestro sistema educativo serían: el gasto en educación, que pasó del 3% al 4,9 en 20 años. La tasa de matriculación pasó del 80% a los 14 años, al 100% a los 16 años. Casi el 100% de 3 a 6 años. De 140.000 becarios hemos pasado a 620.000. De 2,5 millones de analfabetos hemos pasado a medio millón, y de medio millón de universitarios hemos pasado a 5 millones en la actualidad. La posibilidad de que el hijo de un obrero haga estudios post obligatorios ha aumentado casi un 40%. La tasa de fracaso escolar ha pasado de un 35% a un 30% y eso que ahora la escolaridad dura 13 años. Somos uno de los países que más ha mejorado junto Corea y Grecia. El impacto de la ciencia española en el mundo es mucho mayor ahora, nuestros licenciados tienen buen prestigio en Europa y somos uno de los países más receptores de Erasmus. Los jóvenes son el colectivo que más lee y nunca habíamos viajado tanto como ahora. Nuestros alumnos puntúan cada vez más alto en los test de inteligencia. ¿Te parecen datos suficientes como para no ser tan catastrofista en educación? Terminó diciéndome el maestro.
Me hubiera quedado con esta persona toda la noche hablando, toda la vida, pero sus obligaciones con el horario de su residencia se lo impedían. Le acompañé hasta su habitación y le abracé. Él, agradecido, sonrió y me dijo:
- Debemos ser optimistas en educación, debiéramos ser militantes del optimismo. Un país que no cree en sus jóvenes está condenado al fracaso social. ¿Es eso lo que deseamos?
Hacía mucho tiempo que una persona no me había dado tantos argumentos para reflexionar de una forma más rigurosa sobre la educación del siglo XXI."

domingo, 17 de octubre de 2010

Educación, sí gracias...

Con este título, Ramiro Curieses Ruiz, Presidente de la Liga Palentina de la Educación, publica en el periódico carrión un artículo.

"Mi ciudad duerme tranquilamente mientras doy vida a este artículo sobre la educación, el curriculum, la ciudadanía y los modales correctos. Reconozco que me encanta reflexionar sobre estas cuestiones, y me gusta hacerlo al amanecer, muy de madrugada como decía el poeta, que es el tiempo en el que se gestan los grandes sueños, las grandes ilusiones y posiblemente las deseadas esperanzas.
El otro día cuando impartía una clase de Educación para la ciudadanía a mis alumnos de 2º de ESO, escribí en el encerado la siguiente frase: EDUCACIÓN, SI GRACIAS. Comencé por explicarles lo que aconteció a ese profesor que entró un día en clase y después de dar cortésmente los buenos días y prácticamente escuchar un silencio descorazonador por respuesta, observó como uno de sus estudiantes comía un bocadillo de tortilla sin el más mínimo reparo. Ante el silencio del docente y la atención extrañada del resto de los compañeros, el estudiante dirigiéndose al educador mientras seguía comiendo le dijo: – ¡Tú tira!
Los alumnos de la clase permanecieron atónitos a la cara de sufrimiento que yo había puesto al narrar tal anécdota y les comenté que algo estábamos haciendo mal para que estos hechos ocurrieran. Me reconfortó ver que la totalidad de ellos pusieron cara de desaprobación ante tal conducta.
A continuación les relaté cuatro ejemplos más de falta de urbanismo en nuestros comportamientos habituales y diarios: es fácil encontrarse el patio lleno de papeles y las papeleras vacías, fumar en sitios prohibidos, gritar en lugares no adecuados y móviles que suenan sin rubor, etc. Pero la escuela es la escuela, y siempre hay posibilidad de aprender y poder seguir creciendo en ella como personas. Uno de mis alumnos, con gran preocupación y entusiasmo me dijo: -Yo ya no pienso traer más días el bocadillo al insti. Respuesta que me dio a entender que el alumno había comprendido perfectamente el significado de la lección.
Es cierto que estamos en un período en el que no tenemos claro el ideal de educación que queremos para nuestros hijos, el ideal de sociedad que queremos construir. Todos estamos de acuerdo en que algunas cuestiones no están funcionando correctamente: comportamientos, lenguajes, posturas, vestiduras, nos dan señales de que la cosa no marcha, de que algo estamos haciendo mal. Pero el curriculum en la escolaridad obligatoria se está escorando hacia aprendizajes más valiosos: factores abióticos, biocenosis, modalidades oracionales: atribución y predicación, diptongos, triptongos e hiatos, sistema diédrico, calcular potencias de base fraccionaria, y un largo etcétera difícil de mantener con la que está cayendo en la calle.
La escuela debe formar ciudadanos creativos, reflexivos, críticos, competentes de tener un proyecto de vida y saberlo proyectar en la sociedad que vive. La educación debe servir para crear ciudadanos capaces de vivir en el respeto, la tolerancia y la cortesía. Quizás debamos plantearnos qué currículo sería más conveniente para conseguir estos objetivos tan deseados por todos en la educación secundaria obligatoria. Los alumnos permanecen escolarizados imperativamente hasta los dieciséis años en nuestros centros, para algunos es su única oportunidad de poder acceder a estos objetivos tan loables. Pero la institución se empeña en perder el tiempo con ellos explicándoles la diferencia que existe entre una roca magmática y volcánica, entre la similitud de metáfora y comparación y si el sonido se refleja en ecos o reverberaciones, etc., etc., contenidos todos ellos muy importantes para transmitir, pero no a criaturas de catorce años, cuyo abandono de la escuela es más que seguro.
La transmisión es importante, claro que merece la pena preservar nuestro legado cultural, por supuesto que sin imitación, repetición y copia de contenidos el aprendizaje y la innovación son más difíciles. Se nos olvida que estos postulados han servido a ciudadanos que han conseguido sobresalir en algunas manifestaciones artísticas o culturales, pero que han destrozado muchos proyectos en otras personas que no tuvieron tal éxito. Hago estas observaciones a raíz de leer el libro del filósofo y pedagogo Gregorio Luri, “La escuela contra el mundo” cuya lectura recomiendo a todos los docentes y educadores. No comparto con Luri la idea que la desvalorización de la transmisión afecta de manera directa al valor de los contenidos de la enseñanza y, por lo tanto a la relevancia del maestro. La desvalorización viene dada por la inutilidad de los contenidos a transmitir, por su escasa funcionalidad para operar en un mundo real que no nos gusta, pero que hemos creado.
¿La escuela debe adaptarse o debe transformar la sociedad? La educación debe ser fundamentalmente transformadora, innovadora, no reproductora. Pero para ello debemos contemplar un escenario muy diferente al actual, un marco de juego en el que identifiquemos con claridad qué es lo que necesita la sociedad para ser mejorada y superada. La escuela debe formar, educar a personas con capacidad de pensamiento, independientemente de que consigan o no un diploma superior. Coincido plenamente con el profesor Rubem Alves, profesor de la Facultad de Educación de Sao Paulo, cuando manifiesta que la educación es necesaria para vivir en democracia. Luego los saberes, los contenidos, deberán basarse en aquello que consideramos fundamental para vivir en democracia.
La educación es una tarea extraordinaria, consiste en ayudar a pensar, pero especialmente a convivir. Meter en la cabeza contenidos inertes puede resultar atractivo, interesante, aunque dudo mucho de su poder para hacer mejores ciudadanos, destacados educandos, más solidarios, menos individualistas, más corteses y menos egoístas. Soy un maestro optimista, estoy un poco saciado de ese malestar que se ha instalado de que no podemos hacer nada. Precisamente la gente que más grave ve la situación es la que declara su pesimismo y derrotismo con más ahínco. El pesimismo, la fatalidad, se reproducen con una facilidad asombrosa entre los docentes, es fácil de contagiar. Es vírica.
El pasado miércoles dieron el premio Nobel de literatura a Mario Vargas Llosa. Con los alumnos hice la siguiente comprobación: ¿cuántos de vosotros sabéis el nombre del premio Nobel de literatura? Nadie supo contestarme. Sin embargo la gran mayoría recuerda el nombre de un estrellita televisivo que es famoso por sus desencuentros y escarceos amorosos con otras personajillas de gran calado social. Ahora coincidirán conmigo que en educación tenemos mucho que hacer, que debemos recuperar la aspiración por formar a alumnos en el trabajo, la constancia, el esfuerzo, la honradez, con el propósito de esclarecer que los modelos que se venden a la juventud, son modelos con muy poca formación.
Educación, si gracias. No se trata de que no consideremos importante la vida y la filosofía de Platón, sino de que transmitamos cómo Platón ayudó a sus conciudadanos atenienses a pensar y a configurar una sociedad más justa."